Temas que están en el brillo de la lágrima de mil años que llora el hombre de la tapa.



written on viernes, 13 de abril de 2012 10:32


Sentado, con los codos sobre la mesa, tus ojos contemplaban un punto fijo en la pared. El punto fijo en la pared poseía el monopolio de tu atención, de tus sentidos, de tu percepción, volcados enteramente en él. Estabas absorto. Y, a su vez, de tus ojos se escapaba la nostalgia que dejás entrever en tus palabras.

- Ella era así.

Repetías la misma composición de palabras con cierta regularidad. Ella resultaba fría y filosa, hiriente, pero resultaba ser tuya cuando terminaba el día y eso era lo único que importaba cuando la oscuridad se cernía sobre nuestros cuerpos. Tan distanciados nuestros cuerpos como ella de vos y vos de ella. Pero ella era tuya, ¿qué importaba lo demás?

Absorto, mirando el punto en la pared, visualizando su cuerpo, oyendo su voz, sintiendo el sabor de su esencia mezclada parcialmente con la tuya, oliendo su perfume, tan característico, su cabello, su sudor, sus manos, su cuello.

-Ella era así.

El agua en el termo se enfriaba entre tus cavilaciones, a la izquierda de tus brazos. El tiempo y el espacio carecían ya de sentido. ¿Qué eran el tiempo y el espacio con ella impresa en tus ojos?